Insatisfacción en el trabajo

Publicado el 14-03-2016

Categoría Analisis

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Leo en un artículo publicado en Harvard Deusto Business Review que, según el informe de Accenture1, la satisfacción en el trabajo ha caído del 52% en 2013 al 44% en 2014; es decir, que la insatisfacción entre los empleados es ya mayoritaria.

Teniendo en cuenta que las empresas afrontan un escenario de creciente complejidad y competitividad, parece claro que estos datos van en la dirección contraria para mejorar nuestra productividad. En liderazgo Evolutivo percibimos que hay una brecha cada vez mayor entre las empresas que profesionalizan la gestión de sus recursos humanos y las que no lo hacen. Simplificando mucho, las primeras compiten en innovación, las segundas en precio. Teniendo en cuenta que los costes laborales no pueden bajar mucho más (por el entorno socioeconómico en el que estamos) parece claro que la segunda opción no es muy sostenible en el tiempo.

Los aspectos clave para pasar de un modelo a otro serían, a nuestro juicio:

-Profundizar en un modelo participativo que tenga muy en cuenta a las personas (tipo EFQM).

-Revisar las conductas que soportan un modelo superado y su impacto en la cultura corporativa.

-Apostar por la innovación como parte de la estrategia competitiva.

-Generar espacios para el desarrollo del talento.

A modo de ejemplo, mencionaremos la gestión del estrés. En el artículo se dice que «[…] hay muchos directivos a los que les parece bien tener a su equipo constantemente bajo estrés, pero que luego quieren que sean creativos, eficaces y que colaboren entre sí. Químicamente es imposible, ya que el cerebro estresado está inmerso en cortisol, que es la hormona del estrés, cuando, para la creatividad y la colaboración, hace falta oxitocina, la hormona de la confianza y el vínculo». Se puede decir más alto pero no más claro. Lo último que promueve el liderazgo es lanzar mensajes contradictorios, decir una cosa y hacer otra.

No parece que sea tan difícil mostrar un mínimo de coherencia entre los discursos y las acciones, en caso de duda, podemos revisar nuestros valores y asumir una cierta autocrítica. A fin de cuentas, el ejercicio de liderazgo debe ser, ante todo, un rol funcional.

Alex Mora

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