Tomar distancia

Publicado el 29-06-2016

Categoría Analisis

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Cuando tomamos distancia de los problemas nos alejamos de sus efectos y podemos analizar nuestra forma de reaccionar ante los mismos. Adquirimos perspectiva y ganamos objetividad, con lo que nuestra forma de afrontarlos será mucho más inteligente. Algunos llaman a esta desapego, yo prefiero llamarlo: bajar la intensidad de nuestra respuesta emocional.

Se trata de tomar conciencia de lo que está pasando en el momento presente y prestar atención a otros elementos, como la respuesta corporal ¿qué pasa con las manos? ¿cómo se tensa nuestra mandíbula? ¿cómo reacciona nuestra cara?, respiramos profundamente y relajamos esa parte del cuerpo. Para hacerlo nos podemos ayudar de un mantra: esto no está pasando, ya volverá la tranquilidad, esto no va conmigo… Yo prefiero otro tipo de mensajes más interesantes: “tengo que vivir este momento”, “tómate tu tiempo/me voy a tomar mi tiempo”, “esta prueba la voy a superar”.

Otra razón para tomar distancia es ganar tiempo para que nuestra respuesta sea más meditada. Cuando actuamos de forma irreflexiva nuestro cerebro reptiliano está mucho más activo y toma el control de nuestras decisiones, el hecho de dejar pasar un tiempo permite a las zonas corticales activarse y hacer “más humana” nuestra manera de reaccionar (aunque no siempre está garantizado).

Como recomendaciones para mejorar nuestra capacidad de tomar distancia, propongo tres cosas: la primera es escribir, este hábito nos permite repensar de nuevo el asunto tratado y “darle una vuelta” en nuestra cabeza, nuestra voz interior nos puede prevenir de fallos que hemos cometido en nuestra respuesta impulsiva.

Hablar con una persona de nuestra confianza para pedirle opinión, escuchar su consejo, aclarar sus dudas, preguntarnos por qué le hemos generado dudas, meditar su propuesta y adoptar una postura propia.

Realizar un análisis DAFO(*) o técnica similar, que nos permita llevar a cabo un mapa de la situación y estudiar la manera de adoptar un cauce de acción que minimice los riesgos y maximice los beneficios. Se trata de acabar convencido de lo que uno tiene que hacer y comprometerse a hacerlo, el coaching te puede ser de ayuda en este proceso.

Una vez que hemos resuelto nuestras dudas, ya solo quedará afrontar cada uno de los pasos que hemos decidido hacer. Habremos convertido un problema en un trabajo, sabremos lo que hay que hacer (lo que está en nuestra mano hacer, no lo que dependa de terceros) y podremos formular un plan de acción con pasos concretos. El éxito estará en nuestras manos (si hemos acertado), el fracaso deberá ser tomado como una experiencia que podrá llevarnos a reconsiderar alguna de las premisas que tuvimos en cuenta con nuestro análisis. Recuerdo la frase que, en este caso, cobra sentido: “No existen los fracasos, tan solo hay resultados”.

(*) Análisis DAFO-FODA: Debilidades y Fortalezas; Amenazas y Oportunidades.

Alex Mora

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