La defensa de nuestros derechos y nuestra dignidad, así como los esfuerzos para nunca dejarnos vencer por el sentimiento de odio, este es el camino que hemos elegido.

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Se puede derrotar a un gobierno corrupto mediante el empleo de la fuerza pero hacerlo por medios pacíficos requiere hacer valor los derechos inalienables que pertenecen a todos los seres humanos. Incluso las dictaduras han de regirse por leyes, este es su punto más débil porque para mantener al sistema se necesitan tribunales que apliquen e interpreten esas leyes que inexorablemente acaban corrompiéndose y entrando en contradicción.

Cuando un grupo de ciudadanos se organiza para defender sus derechos respetando las leyes, pocas veces fracasa. Este fue el camino elegido por Lech Walesa y otros como Mahatma Ghandi o Nelson Mandela. En liderazgo Evolutivo sentimos admiración por esa forma de entender el liderazgo que aspira a unas reglas de juego respetuosas con los Derechos Humanos, justas y transparentes.

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