A veces la persona que nadie imagina capaz de nada es la que hace cosas que nadie imagina

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Hay gente que es rechazada por sus costumbres, por sus rarezas o por su aspecto desgarbado. Son personas que padecen serios problemas de integración social, son objeto de burlas, descalificaciones y en muchas ocasiones, se convierten en chivos expiatorios de todos los males.

Pensar diferente a la mayoría comporta un riesgo cierto de desadaptación y suele ser motivo de exclusión social. Sin embargo es el precio que pagan algunos por analizar la realidad con patrones no comunes.

Resolver los problemas más complicados requiere un análisis diferente al que se ha realizado en los intentos anteriores, es preciso pensar con patrones distintos a los que se utilizan comúnmente, aquí es donde se necesitan personas como las descritas en el primer párrafo. Esta era la característica más llamativa en la persona de Alan Turing: su capacidad para pensar fuera de los cauces establecidos a la hora de analizar un problema.

Por eso la exclusión social empobrece al conjunto, elimina posibilidades y reduce las alternativas cuando se trata de resolver un problema difícil. Una técnica como la del brainstorming permite paliar la ausencia de visiones divergentes pero la incorporación de estos personajes tan excéntricos en la dinámica del grupo garantiza un aporte extra de creatividad. Por eso afirmamos que nadie sobra en un equipo salvo el que pretende boicotear los resultados.

(De la película imitation game “descifrando enigma”).

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