Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario

imagen de la entrada

En la juventud damos todo por conseguir resultados y por demostrar nuestra valía. Posteriormente nos volvemos más reflexivos y necesitamos un por qué para cada esfuerzo. Sin la primera parte, la vida resultaría vacía y aburrida, sin la reflexión posterior, perdería todo el sentido.

Igualmente en las empresas humanas hace falta una combinación de impulso y reflexión, el arte de dosificar ambos elementos, lo llamamos liderazgo.

Cada día debemos intentar algo, con cada esfuerzo aprendemos cuáles son los límites y hacia dónde debemos tender. El sentido de esto lo encontramos cuando analizamos resultados y los comparamos con nuestros ideales. La vida es un intento continuo por trascender.

Incluir nuevo comentario






Comentarios

No hay comentarios